¿Qué diferencia hay entre ser sero-positivo y tener el sida?
El SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) es la etapa final y más grave de la infección por VIH, la cual produce daño severo al sistema inmunitario.
¿Qué daños produce la enfermedad?
El sida principalmente ataca al sistema inmune y destruye a muchos linfocitos T y macrófagos. Esto debilita completamente nuestro sistema inmune y nos hace vulnerables a cualquier otra enfermedad. Digamos que el sida barre nuestras defensas. Además, los últimos estudios demuestran que ataca también al cerebro y a la médula espinal. Puede producir demencia, pérdidas de memoria, paralisis muscular, indiferencia ante todo... Lo que no está demostrado es si está relacionado con la pérdida de linfocitos o se debe al deterioro general de todo el cuerpo. El sida, si no es tratado adecuadamente, puede llevar a la muerte en un período de 18 meses, con un daño físico y psicológico tremendo en las últimas fases de la enfermedad.
¿Qué se debe hacer en caso de sospecha de contagio?
En caso de tener sospecha de contagio es necesario hacernos unas pruebas para diagnosticarlo.
PRUEBAS DIAGNOSTICAS DE VIH
Las pruebas para detectar la presencia del virus VIH, se basan en la búsqueda de anticuerpos que genera el cuerpo ante la infección. Estos anticuerpos no son protectivos contra el virus, ni eliminan la infección, aunque su presencia es usada para decir si una persona tiene el VIH en su organismo.
La mayor parte de las personas desarrolla anticuerpos dentro de los 3 meses luego de la infección. El tiempo promedio que lleva fabricarlos es de 25 días. En casos aislados, esto puede llevar 6-12 meses. Hasta que uno no tenga los resultados de estas pruebas es importante evitar comportamientos que impliquen el pasaje de sangre, semen, o secreciones vaginales a otra persona, como el sexo sin protección o el compartir jeringas.
El primer análisis que se debe hacer ante la sospecha de infección, detecta anticuerpos, y se llama ELISA. En los hospitales públicos de Argentina se realiza gratuitamente, su resultado es confidencial, y se debe dar un consentimiento informado antes de su realización.
El test ELISA no es 100% específico para detectar VIH. Este puede arrojar un resultado positivo o negativo. Ante un ELISA positivo (reactivo), es necesaria una confirmación con una prueba más específica. Una de estas pruebas confirmatorias se denomina Western Blot.
Un resultado negativo no descarta la presencia de VIH. Para estar seguro es necesaria la realización de otra prueba a los 3 meses luego de el momento en el que se sospecha que se produjo la infección.
QUE HACER ANTE UNA INFECCION CONFIRMADA
Ante una infección confirmada gran parte de las personas sufren un impacto psicológico importante que genera gran angustia y temor. Estas personas enfrentan múltiples desafíos adaptativos: 1) aceptar la posibilidad de menor expectativa de vida 2) tener que sobrellevar una enfermedad estigmatizante 3) desarrollar estrategias para mantener una salud emocional 4) iniciar cambios en su comportamiento para evitar transmitir el virus a otro. Es necesario por lo dicho anteriormente que se pueda acceder a servicios de salud integrales, con asistencia psicológica como parte de ellos.
La consulta médica temprana es fundamental para diseñar un tratamiento adecuado. En la actualidad cuanto más temprano se realiza el diagnóstico y el tratamiento, hay más posibilidades de retrasar el progreso de la enfermedad.
EMBARAZO Y HIV
La búsqueda de VIH debe ser parte de la rutina de evaluaciones prenatales, a menos que la paciente se niegue a realizárselo. Este test es particularmente importante, no solo para mantener la salud de la paciente, sino para reducir la transmisión del virus al hijo. La evidencia indica que sin intervenciones contra el virus, 15-25% de los recién nacidos se encuentran infectados; esta evidencia muestra asimismo que el 12-14% se infectan durante la lactancia. El riesgo de la infección perinatal del VIH puede ser reducido a un 2% aproximadamente con régimenes de medicación adecuados, intervenciones obstétricas, y evitación de la lactancia.
Por lo antes expuesto, es fundamental que toda embarazada acepte la realización de pruebas para detección del virus VIH, ya que el riesgo de infectar al hijo puede ser reducido significativamente.
¿Cómo se transmite el VIH?
Para que el VIH pueda completar con éxito la infección en una persona, ésta debe recibir una cantidad suficiente de virus, de modo que las posibilidades de que las partículas virales finalmente superen las barreras naturales del cuerpo y la respuesta del propio Sistema Inmunitario, y lleguen por tanto, a cumplir su objetivo de infectar a un número suficiente de linfocitos CD4, sean elevadas.
Esto ocurre mediante el intercambio de determinados fluidos corporales, como son la SANGRE, el SEMEN, el FLUJO o MOCO VAGINAL y la LECHE MATERNA, ya que sólo en ellos es posible para el virus estar en las cantidades y las circunstancias adecuadas para poderse transmitir de una persona a otra. Por ello se les conoce también como FLUIDOS TRANSMISORES.
A la cantidad de virus que se puede medir por cada mililitro (ml) de un fluido, como la sangre o el semen, por ejemplo, se la conoce como CARGA VIRAL o CARGA VÍRICA. Un mililitro es la milésima parte de un litro, y podemos considerar que se aproxima al tamaño de una gota grande de agua.
Además de tener una determinada carga viral en los fluidos transmisores, es necesaria una "puerta de entrada" en el cuerpo de la persona receptora del virus.
Esta puerta de entrada son las MUCOSAS. Una mucosa es el tejido que recubre las cavidades del cuerpo que tienen acceso al exterior o a otras cavidades del mismo. Por ejemplo, la boca, los intestinos, los bronquios, el estómago, la nariz, la vagina, la uretra del pene, son cavidades que están recubiertas por mucosas.
Las mucosas implicadas en la transmisión del VIH son las que recubren LA VAGINA, EL ANO Y EL RECTO, EL INTERIOR DE LA BOCA Y LA URETRA DEL PENE, porque son ellas las que se pueden poner en contacto en algún momento con el semen, el flujo vaginal, la sangre o la leche materna de otra persona.
El virus también puede acceder a la sangre a través de heridas abiertas en la piel o de las llagas o laceraciones ocasionadas en las mucosas o en la misma piel por otras enfermedades, en particular, las de transmisión sexual o ETS como la gonorrea o la sífilis.
Algunas infecciones virales como la producida por los virus de la familia del Herpes pueden producir un estado de inflamación en las mucosas que facilita la infección por el VIH. También otro tipo de afecciones como infecciones vaginales o el contacto con sustancias irritantes o que produzcan reacciones alérgicas (inflamación y enrojecimiento, picores, etc) hacen que las mucosas se vuelvan más fácilmente permeables para el VIH.
Finalmente, el virus también podría transmitirse al recibir una transfusión de sangre o hemoderivados que estén contaminados con VIH de la persona donante, o bien al inocular sangre contaminada con VIH si se comparte entre dos o más personas material de inyección.
Como consecuencia de lo anterior, LAS VÍAS DE TRANSMISIÓN DEL VIH ESTÁN MUY BIEN DEFINIDAS, por lo que cualquier duda al respecto debería estar centrada en las acciones que puedan generar esa posible transmisión, las llamadas "Prácticas o Situaciones de Riesgo".
¿Cómo actúa en las células humanas?
EL VIH ESTÁ ACTIVO SIEMPRE, desde el primer instante en que logra entrar en nuestro cuerpo. Aunque el virus "parasita" distintos tipos de células relacionadas con el S.I., una de ellas reviste una especial importancia. Esta célula es un tipo de glóbulo blanco que se llama Linfocito T4 o CD4 y su función es la de coordinar la respuesta de las demás células especializadas de nuestro S.I. frente a agentes exteriores tales como bacterias o virus que podrían causarnos enfermedades.
Los linfocitos T4 se ven especialmente afectados por el VIH debido a que en su superficie hay unas proteínas denominadas receptores CD4 por las cuales el VIH tiene una gran afinidad.
El virus las localiza y se "engancha" a ellas y, valiéndose de unas proteínas que él mismo lleva en su envoltura, utiliza los receptores CD4 como puerta de entrada al interior de la célula. A este primer paso del virus para infectar los linfocitos se le llama FUSIÓN.
EL VIH ES UN RETROVIRUS. Esto quiere decir que su código genético no está escrito en ADN, como ocurre con la mayor parte de los seres vivos, sino en ARN. Por lo que el virus, para poder reproducirse, necesita convertir ARN en ADN (de modo que la célula infectada pueda "leerlo").
Esto es justo lo contrario de lo que hacen los virus de ADN y el resto de seres vivos, que traducen su información genética escrita en ADN al ARN. El ARN es el material en el que las enzimas de la célula "leen" la información genética con las instrucciones para fabricar proteínas y otras sustancias y para ensamblarlas de una manera determinada.
De ahí viene el nombre de retrovirus, y también el de "antirretroviral" para los fármacos que buscan reducir su actividad o eliminarlo. Esta característica del VIH es importante para entender el siguiente paso que da después de fusionarse, que es el de la TRANSCRIPCIÓN.
El VIH tiene varios tipos de proteínas capaces de actuar sobre los mecanismos de la célula infectada para que se pueda llevar a cabo el proceso de fabricación de nuevos virus. A estas proteínas activas se las denomina ENZIMAS VIRALES.
Una de las enzimas del VIH se encarga de realizar este proceso de traducir o transcribir la información genética escrita en el ARN a ADN. Esta enzima se denomina TRANSCRIPTASA INVERSA o Retrotranscriptasa.
Una vez que la información genética del VIH está transcrita en ADN, hace falta integrar este ADN procedente del virus en el ADN propio de la célula, de manera que ésta, cuando se active para cumplir su función o para reproducirse, lo lea y ejecute las instrucciones de fabricar copias del virus. El virus porta otra enzima capaz de llevar a cabo este paso de la INTEGRACIÓN: se trata de la INTEGRASA.
Una vez que la célula lee el ADN procedente del virus, la consecuencia de esto es que pone su maquinaria al servicio del VIH, fabricando las distintas piezas necesarias para la construcción de nuevos viriones o partículas virales, precursores del virus activo que será capaz de infectar más células. Estas partes del virus siguen un proceso de MADURACIÓN dentro de la célula hasta que están listas para ser ensambladas.
En este proceso de ENSAMBLAJE interviene otra enzima que el VIH porta en su interior, a la cual se la conoce como PROTEASA. El virus ya ensamblado en el interior del linfocito se aproxima a la superficie del mismo, donde, en un cierto momento, atraviesa la membrana celular y es liberado al exterior, listo para infectar a un nuevo CD4 en cuanto se tropiece con él, y así repetir el proceso.
Todo esto ocurre muy rápidamente, hasta el punto que se cree que pueden llegar a producirse más de 10.000 millones de virus al día en el organismo de una persona infectada que no esté tomando medicación antirretroviral.
Precisamente los fármacos antirretrovirales actualmente disponibles o que están en fase de desarrollo experimental lo que hacen es dificultar o impedir la actividad de cada una de las tres enzimas del VIH: Transcriptasa, Integrasa y Proteasa. Además, también hay fármacos para impedir el proceso de Fusión y otros, aún en fase de ensayo clínico, que intervienen sobre la Maduración.
Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida.
El VIH (virus de la inmunodeficiencia humana) es un miembro de la familia de virus conocida como Retroviridae (retrovirus), clasificado en la subfamilia de los Lentivirinae (lentivirus). Estos virus comparten algunas propiedades comunes:
A medida que la infección por VIH avanza, a lo largo del tiempo el número de linfocitos CD4 tiende a disminuir a la vez que la carga viral basal tiende a incrementarse. Esto significa que el S.I. va perdiendo paulatinamente su capacidad de contener al VIH y, con ello, también su capacidad para contener a otros agentes infecciosos a los que un S.I. sano mantiene bajo control.
Llegado un cierto momento, algunos de estos agentes infecciosos que nunca nos producirían daño teniendo un S.I. saludable comienzan a darnos problemas. Los expertos han definido una serie de enfermedades, signos y síntomas que son característicos cuando una persona tiene su S.I. muy debilitado a causa del VIH y a los que, en conjunto, se les conoce como Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida o SIDA.
A estas enfermedades, generalmente causadas por agentes infecciosos como bacterias, hongos y otros virus, se las denomina Infecciones Oportunistas, porque aprovechan la oportunidad de un S.I. debilitado para manifestarse.

¿Qué significan las siglas VHI? El VIH o Virus de la Inmunodeficiencia Humana es un microorganismo, agente infeccioso encuadrado en el género Lentivirus (caracterizado por un largo periodo de incubación) Este virus ataca al Sistema Inmunológico de las personas, debilitándolo y haciéndoles vulnerables ante a una serie de infecciones, algunas de las cuáles ponen en peligro la vida.